"Desde el corazón"

LO QUE HA SUPUESTO PARA MÍ LA PEDAGOGÍA SISTÉMICA DESDE EL COMIENZO HASTA HOY EN DÍA.

En un principio, me supuso un agarre de esperanza. No sabía realmente a qué. Lo que sí que sentía era que lo debía de hacer y ahora, a las puertas de casi acabar una gran parte de esta formación, 2º nivel, puedo decir claramente que ha marcado un antes y un después en mi vida profesional y personal de forma paralela.

Durante muchos años me ocupé de buscar respuestas a mis preguntas familiares y personales. He leído mucho sobre psicología, he asistido a terapias de distintas fuentes, a conferencias, y aunque todo me ha ido aportando en mi vida, siempre sabía que me faltaba algo importante. Ahora ya se que era integrar y tomar todo mi sistema familiar.

No sólo ha sido un conocimiento, sino un camino de trabajo personal profundo realmente vivido.


Me “tatúo” en mi piel todas las buenas sensaciones beneficiosas que tomo como un gran regalo.

Nunca me pude imaginar lo qué significaba la integración de mis sistemas familiares y de lo que ello supondría. De hecho, llegué a pensar, después de intentar una y mil veces, establecer una relación mínima con mi padre y no conseguirlo, que eso realmente no tendría la importancia que yo le daba y que podía considerarlo como un padre que no tenía porque llevarme bien, que podía llevar yo mi vida ajena a lo que él (hiciera, pasara o pensase).

Era una sensación de querer tener una relación de papel, es decir, que “simplemente” pone en el libro de familia que figura como padre, pero que luego cada uno puede hacer su vida con total independencia sentimental/emocional.

Muchos intentos para hacerlo. Mucha distancia puesta entre medio para conseguirlo. Mucha energía derrochada en ello. Después de muchos años de esta manera, comprobaba que me tocaba con un “dedito pequeño” algo (un pequeño comentario o ausencia del mismo, una mirada o su ausencia, etc.) y me hacía un daño espantoso. Me enfadaba preguntándome: “¿Por qué tiene que ser tan importante lo que haga un padre o una madre para los hijos e hijas?” Y para evitar ese dolor y ante la falta de recursos efectivos, me volvía a distanciar y lo peor de todo, la situación no mejoraba.

Hoy es el día que puedo comenzar a tomar de mi padre lo que me va dando en su peculiar manera. Está bien.  Ahora se que cada uno, da como sabe y/o como puede. Me dio la vida y eso ya es un gran comienzo de agradecimiento profundo.

La vivencia de poder tomar de mi padre es indescriptible. Es el comienzo, pero ya se porque lo estoy viviendo/sintiendo, el efecto grandísimo y potente de la gran fuerza y seguridad que aporta y que está cambiando mi vida, consiguiendo un gran anhelado bienestar personal, preparada para dar el siguiente paso, los posibles problemas que vendrán.

Un gran síntoma de este cambio en mi vida ha sido la llegada del ansiado momento, después de 2 años de espera, de vivir la maternidad, de momento intrauterinamente. He comprobado por mí misma que para poder dar vida, antes hay que tomarla. ¿De dónde? De la fuente, de mis padres y a su vez de mis abuelos, bisabuelos…es decir, de todo mi sistema familiar.

La formación del Máster en Pedagogía Sistémica Cudec, me ha supuesto un gran punto de inflexión en mi vida. Además de condicionarme positivamente en el plano laboral, paralelamente en el plano personal, he conseguido un objetivo muy grande: quedarme embarazada. Gracias a los trabajos personales realizados, sentí el momento que realmente estaba preparada para ello, y así fue. En ese mismo mes, comencé a ser mamá por primera vez. Gracias grupo, gracias formadores.

Fui consciente de cuando realmente estaba preparada para este paso, gracias a un importante trabajo con mi padre y con la ayuda de mis compañeras y gran compañera de la vida sistémica, Alejandra. Así que terminar con un grandísimo agradecimiento a todos mis compañeros y compañeras.

¡¡¡¡ GRACIAS DE TODO CORAZÓN!!!!

Amaia. Alumna del Máster en Pedagogía Sistémica Cudec.

Deja un comentario

Abrir chat