La mejor herencia en la diversidad.

Angélica Olvera

Una alianza entre la escuela y la familia.

«Comprender las cosas sistémicamente, significa literalmente colocarlo en un contexto y establecer la naturaleza de sus relaciones».

Fritjof Capra, 1996.

La idea de que la escuela es un requisito indispensable en el camino hacia el progreso, ha movilizado grandes energías en el presente y en el pasado.

Esta idea fue, en el siglo XX, como el alma que acompañó y dio sentido a las grandes migraciones del campo hacia las ciudades y a la construcción de barrios aledaños a éstas.

Ahora, en el presente, siguen estas grandes movilizaciones no sólo del campo a la ciudad, sino de unos países a otros. La Globalización ha tomado posesión de nuestras vidas en el presente y para el futuro.

Mas allá de ideas sugerentes y de análisis más o menos brillantes, sólo disponemos de lo que realmente nos muestra el fenómeno de cómo las madres y los padres de familia viven y perciben este proceso, de tal manera que esta observación nos permite conocer mejor cómo se vinculan los valores de la escuela con la actuación de la familia.

A principios del siglo XXI la Escuela nos parece una prolongación de la Educación Familiar.

Uno de los objetivos inherentes a la Pedagogía Sistémica, es la percepción de las decisiones y expectativas de las madres y padres de familia con respecto a la educación escolar de sus hijos…

Las grandes preguntas son… ¿Tienen los padres una aproximación afectiva con el Colegio? ¿Son los padres conscientes de que el papel del profesor ha cambiado en el transcurso de una generación a otra?

Hasta poco más de la primera mitad del siglo pasado, los papeles respectivos del profesor y del padre de familia estaban claramente diferenciados: Hogar y Escuela correspondían a actividades y responsabilidades diferentes. Ahora, no sólo es necesario controlar el espacio propio del profesor, sino que es necesario hacerse cargo de las acciones propias de éste: la explicación en casa de temas y/o el asesoramiento en la elaboración de tareas es irremediable.

Otro tipo de queja de los padres gira en torno a la falta de autoridad y de presencia de los maestros en el aula, dicen: «Hay falta de control y de rigor, los maestros no se imponen a los niños»; «Los maestros trabajan en el Colegio más por necesidad que por vocación».

¿Qué se espera de la Escuela y qué se espera de la Familia…? Esto entra en controversia.

Como vemos, hay un divorcio en la relación entre las expectativas de la Escuela y de la Familia.

Divorcio en el cual, cada parte del sistema educativo culpa al otro de que la educación no funcione, y en medio están los hijos-alumnos (hay un gran parecido con los divorcios de pareja).

No hay alianza, los padres consideran a menudo un enemigo al maestro; este enemigo que les va a confrontar con lo que no han hecho bien en casa, en la educación de sus hijos los alumnos…

Dentro del proceso de Enseñanza y Aprendizaje, esta relación de enemistad tiene implicaciones muy profundas pues es difícil que los alumnos, bajo estas condiciones, aprendan.

Y este círculo vicioso del origen de las culpas sólo sirve para dejar en una tremenda soledad a los alumnos.

Entonces, ¿cómo podrán los Padres transmitirles lo que consideran más importante para sus hijos: UNA EDUCACIÓN PARA EL FUTURO? La respuesta: La gran herencia de una educación de calidad, sólo puede ser lograda bajo el paraguas que protege una relación buena y funcional entre Madres y Padres de familia y el Colegio.

La base de la Pedagogía Sistémica es observar y proponer soluciones para que las interacciones entre los dos sistemas, el familiar y el escolar, sean generosas, respetuosas y ordenadas; de tal manera que la identidad del maestro vuelva a ser clara, firme y sensible a las necesidades de los alumnos, inmersos éstos en las circunstancias de su propio sistema familiar.

Así la familia volverá a confiar en la capacidad del maestro de enseñar lo que requieren sus alumnos.

La Pedagogía Sistémica, a través del enfoque fenomenológico de Bert Hellinger (terapeuta, pedagogo y filósofo contemporáneo de gran éxito a nivel internacional), nos brinda una mirada amplia en donde se pueden observar ciertos órdenes que rigen las relaciones dentro de los sistemas familiares, educativos y sociales.

A través del conocimiento de estos órdenes se puede dar solución a estas intrincadas relaciones, que aún se ven con más dificultad si consideramos cómo las migraciones generan mayor confusión en las expectativas entre Escuela y Familia. Ya que las necesidades de los inmigrantes son difíciles de traducir por el maestro, que no conoce la cultura de la cual proviene el alumno, con creencias diferentes y distinta geografía; en resumen, otras realidades.

Los maestros tienen una gran dificultad para hacer adecuadamente el análisis de contexto, tan necesario para conseguir una buena relación educativa. Desconocen las claves esenciales que justifican ciertos comportamientos.

¿Cómo responder a este fenómeno desde la reconciliación y la educación para la paz?

Esta es la tarea principal de la Pedagogía Sistémica Cudec®.

«Mis alumnos y yo danzamos con la música de sus necesidades y del contexto»

Angelica Olvera.

Para mayor información, consultar:

La Revista Aula en su número 158 con fecha enero 2007.

La Pedagogía Sistémica. Fundamentos y Práctica Mercé Traveset Vilaginés.

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